Dejé de conformarme con tomar relajantes musculares y usar la manta eléctrica como solución a mi dolor, y empecé a escucharme. Me puse en manos de diferentes masajistas y osteópatas. Aprendí a mirar el cuerpo como un todo: físico y emocional. Aprender a parar, conocerme, escuchar mi cuerpo, movilizarlo con deporte y ponerme en manos de buenos terapeutas tanto mentales como físicos mejoraron de forma notable mi forma de vida.
Por este motivo, nace NEUMA: que significa aliento vital. Un espacio seguro para transformar estrés y ansiedad que se vuelven dolor físico (opresión en el pecho, nudos en el estómago, cuello en guardia, mandíbulas apretadas) en calma, presencia y movimiento. Integro técnicas manuales de enfoque craneosacral y visceral con respiración funcional, siempre sin prisa y con presencia.
Principalmente acompaño en procesos de 3 o 5 sesiones. El objetivo es disponer del tiempo suficiente para liberar tensiones, reordenar y darte herramientas sencillas para el día a día. A veces se trabaja manualmente, a veces más con la respiración respiración… casi siempre ambas. Cada cuerpo tiene su propio ritmo, el cual respeto profundamente.
No vengo a presionar a tu cuerpo, vengo a escucharlo contigo. Mi trabajo no busca hacerte “más fuerte” a cualquier precio; busca que aflojes sin miedo. Porque cuando el cuerpo se suelta, la mente baja el volumen.